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Cuento La Granja de Don Pepe
LOS GRANDES MISTERIOS DE LA GRANJA DE DON PEPE

En una fría noche en la granja de Pepe, el viento era bastante fuerte, tanto, tanto que a lo lejos se oían caer cosas, el ruido de los animales no era normal, se escuchaban muy asustados. Mientras tanto en la pequeña casa de Pepe su familia no podía dormir, cuando de repente se oyó un grito:

-Ayyyyyyyy, gritó el más pequeño de la familia con sólo 5 años de edad, toda la familia se acercó para ver lo que ocurría, el niño explicó que vio pasar a un viejo apestoso con un sombrero extraño y con un costal muy grande.

-Calma, sólo estabas soñando, dijo la abuela.

Luego de calmar al pequeño niño, todos se pudieron dormir hasta la mañana siguiente, sin embargo al despertar cuando fueron alimentar a los animales, la sorpresa fue que dos vacas y un burro habían desaparecido.

Eran después de las 11:00 am, don Pepe salió en busca de los animales perdidos, después de 40 minutos sin encontrar nada, o por lo menos alguna pista, decide regresar pero ahora por su súper atajo, que en realidad es un alargamiento.

Al pasar por el barranco encontró a las vacas y al burro muertos con señales de envenenamiento, le llamó la atención que tenían un cuchillo enterrado en la cabeza; don Pepe llamó a su familia para darles la noticia, todos fueron al barranco y quedaron asombrados.

-Seguro fueron los narcos, han de haber pensado que tenían droga adentro, dijo doña Epifania.

-¡Qué tonterías son esas!, exclamó don Pancho, para mí que fue don Praxedis.

-¿Por qué ha de hacer eso don Praxedis?, él es hombre de bien. Cuestionó doña Epifania.

-Es que está celoso porque no lo invitamos a cenar el día de navidad, dijo Don Pancho.

Todos se quedaron pensando en quién pudo haber sido, en eso el pequeño exclamó:

-¡Ya sé quién fue!, el viejo apestoso de la noche, a lo mejor los convirtió en su sombrero.

Regresaron a comer a casa, caía el sol y fueron a preguntarle a don Praxedis, el dueño de la granja de alado, si sabía algo sobre la muerte de sus animales, él no sabía nada, sólo que había visto ovnis la noche anterior así que regresaron sin

noticias algo lógicas.

De nuevo, a media noche, el viento se intensificaba, el mugido, cacareo, relincho, y hasta el rebuznar eran signos de miedo de todos los animales de la granja, indudablemente estaban muy asustados, cuando de repente se oye que alguien afuera se cae, don Pepe y su papá, don Pancho, salen para ver quién era, pero ven a algo salir corriendo, en eso sale doña Epifania de chismosa y pregunta:

-¿Qué era eso que salió corriendo?

-No sabemos, dijeron los dos (Pancho y Pepe)

-¡Fueron los extraterrestres!, exclamó doña Epifania, llamaré a Maussan, pásame mi agenda.

Todos regresaron a dormir, a la mañana siguiente descubren que un caballo y dos ovejas desaparecieron, como don Pepe ya sabía dónde podían estar, tomó su súper atajo, en el cual llega 15 minutos después que con el camino normal, y como se esperaba, estaban muertos con señales de envenenamiento y con un cuchillo en la cabeza.

Esa misma tarde llegó Maussan con su asistente, instalaron una cámara que captaría algún movimiento extraño, Maussan se quedó a dormir con la familia de don Pepe y el asistente terminó de instalar la cámara, después fue a dormir.

En la noche ocurrió lo mismo, ruidos extraños por parte de los animales y se vieron sombras raras, la familia no salió a ver, por miedo a que esa cosa saliera corriendo y no la grabara la cámara.

Por la mañana, salieron todos: la familia, Maussan y el asistente, pero la sorpresa del día no podía faltar, el asistente olvidó encender la cámara así que no se grabó nada.

Maussan y su asistente se tuvieron que ir porque el canal 4 les da muy poco presupuesto y no les alcanzaba para quedarse un día más. Maussan dijo:

-Y nadie hace nada.

Esa noche murieron 2 gallos y un pato del estanque, los encontraron donde siempre con las mismas señales.

Por la noche veían ?Hechos? cuando en eso reciben interferencia en su televisor.

-Pepe, sube a mover la antena de la azotea, no puedo ver al señor del bigote, ordenó doña Epifania.

Pepe subió a mover la antena cuando llegó una peste tremenda y los animales empezaron a hacer los ruidos extraños que habían hecho últimamente.

De repente se oye a don Pepe gritar y sufrir, todos salen a ver, lo único que observan es una cosa extraña salir corriendo, Pepe está inconsciente.

Don Pancho comienza a marcar al número del hospital para solicitar una ambulancia, cuando de repente se oye una grabación:

-Número ocupado, si desea que Telmex remarque por usted marque 1.

Esperaron 5 minutos cuando en eso suena el teléfono, es el remarcado.

-Abarrotes ?El amigo?, contestó un señor

-¿No es ahí el hospital?, dijo don Pancho

-No, el número del hospital es con terminación 72 no con 27, hay que tener más práctica con su aparato telefónico, chao. Respondió el señor.

Volvieron a llamar y contestó la telefonista del hospital:

-Está hablando al hospital

-Necesito una ambulancia urgentemente una cosa atacó a mi hijo, dijo don Pancho

-Mire señor, para bromas mejor con su abuela, dijo la telefonista.

-No es broma, esto es de verdad, soy don Pancho, el de la granja, manden una ambulancia ahora, reclamó don Pancho.

-Y yo soy la primera dama, sabe que, adiós. Colgó el teléfono la telefonista.

Entonces la familia tuvo que llevar a don Pepe en su ?vocho? que es más lento que una tortuga, después de 40 minutos llegaron al hospital, estabilizaron a don Pepe, a la mañana siguiente salió del hospital y regresó a casa.

Esa noche no hubo animales muertos, pero si la aparición del espanto, el pequeño y la abuela gritaban, el viejo apestoso con sombrero extraño y con un costal intentó matarlos, pero como la familia fue a ver qué pasaba, el viejo, que era la cosa extraña, salió corriendo. La familia tomó una valiosa decisión: irse a vivir a la ciudad y regalarle la granja a don Praxedis.

Esa tormentosa noche se mudaron, ahora sólo se sabe que el viejo apestoso era el antiguo dueño de la granja, alrededor de 1900, el cuál murió envenenado, pero del cuchillo no se sabe nada.

Don Praxedis vendió la granja a Discovery Channel y la familia de don Pepe ahora vive en una casa al sur de la ciudad de Monterrey, o ¿de México?, nunca lo sabremos.


Autor : Miguel A Núñez

Edad 13 años

Grado: 2 do de Secundaria

México, Distrito Federal
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